lunes, 4 de marzo de 2013

Yo vivo.



Lluvia que golpea en la ventana, viento que recorre tu pelo, calles que huelen a mojadas, Señales de que aquí sigue el invierno. Frío y gris con capacidad de entristecer a cualquiera, sin compasión para aquellos que no tienen unos brazos donde guarecerse.
El tiempo pasa y con él la vida. Nacer, crecer, morir. Cuando quieras darte cuenta el tiempo te habrá hecho pasar muy malos momentos, pero también buenos, lo triste o a veces positivo es que no podrás volver a ello. No podrás pasarlo mal dos veces por el mismo hecho exactamente, pero tampoco revivir aquellos instantes que te hicieron tan feliz.
Solo queda resignarse o vivir. Yo vivo, vivo intensamente cada acontecimiento de mi día, bueno, malo, qué más da, solo ocurrirá una vez, una sola vez de esa misma manera, no hay más, no hay retroceso. Cierro los ojos y disfruto de ese pequeño instante que me ayuda a conocerme, a superarme, a saltar obstáculos y vallas de 30 metros. No importa, se sigue adelante, no se tira la toalla. Después me relajo y respiro, no hay mejor momento que ese.
Resignarse o vivir. Yo vivo.
M.